Por Justin Mann y Erik Orejuela |
Publicado: 1 de septiembre del 2006, 1:30 PM EST


El hacker que estuve en la primera plana de varios periódicos hace algunos meses por haber entrado a la red de T-Mobil
no irá a prisión. En vez de estar tras las rejas tendrá que pagar $10.000 a T-Mobil por daños y estará un año en arresto domiciliario. La verdad tuvo suerte porque si el Servicio Secreto hubiera concluido que expuso información confidencial o sobre las investigaciones de la compañía a terceras personas, seguramente habría sido encarcelado.
Aparte de la multa, la detención, y las disculpas, él estará más o menos libre. Mientras que esto no asegura que las víctimas se sienten mejorar, por lo menos tienen la tranquilidad de que este acto criminal no quedo en la impunidad.