
El mes pasado Google reveló que sus carros de Street View habían “involuntariamente” recolectado información de redes Wi-Fi sin protección a lo largo de varios países, por lo menos durante tres años, en el momento que sus vehículos se conectaban a los diferentes hotspots y tomaban fotos para su servicio de mapas en línea. La compañía explicó que la información fue recolectada por un código extraño desarrollado por un “solo ingeniero”, pero nunca entraron a detalles sobre cómo ese código llegó a ser incluido en el sistema de Street View.
Google sostiene que la información recolectada está fragmentada porque los carros de Street View están en movimiento y el equipo utilizado para grabar la información se cambia de canal inalámbrico varias veces por segundo. Sin embargo, una investigación francesa concluyó que la información recolectada incluye correos electrónicos, fragmentos de páginas web visitadas e incluso contraseñas. Por el momento se están realizando investigaciones sobre este asunto en Alemania, España, Italia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y ahora en los EE.UU.
La
investigación americana, liderada por el fiscal general de Connecticut Richard Blumenthal, se enfocará en determinar si Google rompió alguna ley, como la recolección no autorizada de información sucedió, porque la información fue almacenada por Google si ellos no sabían nada y que acciones implementarán para evitar que vuelva a suceder. Los resultados de esta investigación tendrán importantes repercusiones sobre las leyes de privacidad por internet, especialmente en relación a la protección de información personal que es transmitida a través de redes inalámbricas públicas.